jueves, 30 de junio de 2011

Popurri a destiempo


Esta es la entrada que comencé a escribir la semana pasada y tuve que interrumpir por exigencias del guión:

" Vivir en un paraíso terrenal tiene sus inconvenientes. Especialmente si se encuentra en Sevilla.

Exacto. En Sevilla, en verano, hace calor. Mucho calor. Y los paraísos terrenales, como no entienden de nubes y ángeles tocando el arpa, están a temperatura ambiente. Así que en cuanto a temperatura, entre el infierno y este cachito de cielo, pocas diferencias.


Como todo hijo de vecino, hemos puesto aire acondicionado en el piso. En realidad nos lo han regalado. Un aparato mu' mono, muy silencioso y que enfría que da gusto. Pero claro, hemos puesto uno. En el salón. Y el salón está de fresquito... Pero la cocina sigue siendo la antesala del infierno y el dormitorio... os aseguro que se encuentra muy por encima de la barrera del insomnio.

Tras probar distintas opciones, hemos optado por la menos elegante: nos hemos traído el colchón al salón. Dormimos divinamente y hacemos vida en el salón, saliendo lo imprescindible para ir al baño y preparar una comida rápida en la antesala del infierno. "

Recuerdo que escribí algo más acerca de Hugo, callejero incansable, y su entusiasmo por volver al piso en estos días. Pero no se ha grabado y ya tampoco pega que siga hablando del calor, con el respiro que nos está dando el clima ahora.

Iba a contaros mi intento frustrado de acudir a la manifestación del orgullo (después de las 10 de la noche, claro), pero no tuve tiempo. O quizás no tuve cuerpo para recrearme en mi falta de previsión.

También pensé en escribir sobre lo difícil que tiene que ser ejercer la maternidad sin cometer homicidio involuntario o convertir a tu hij@ en un neurótic@ de cuidado. ¿ Cómo he llegado a esa conclusión tan obvia ?. Hugo se ha puesto malito y llevo dos días pegada a él, vigilando que no se abra la herida (en realidad no se ha puesto malito, salió mal parado de una pelea con otro perro y ahora lo tengo sedado para que no se autolesione más) y es en estos momentos cuando se me pasa por la cabeza lo mal que lo tienen que pasar las madres cuando es su hij@ y no su perr@ el que se encuentra enferm@.

No he tenido ocasión de compartir mi inmensa alegría porque el ojo de la justicia se acerque de vez en cuando a los poderosos y registre, por ejemplo, la sede central de la SGAE. :D

Y quería escribir algo bonito sobre Londres o sobre los reencuentros con ciertos lugares, pero el ritmo de los acontecimientos se impone y no tengo ocasión de hacer ni lo uno ni lo otro.

Sólo desearos un buen verano, buenas vacaciones, forzosas o no, para aquell@s que las tengáis y seguid disfrutando del viaje.

2 comentarios:

Mirta P. Brisa dijo...

Felices vacaciones a ti tb!
Muchos besos!

La_Esperada dijo...

:)

Amnistía Internacional