jueves, 17 de febrero de 2011

Golondrinas y Alondras


Creo que os he hablado de mudanzas, de acuarios y de perros paseando, pero hasta ahora no me había parado a contaros cómo es el piso que habito. Hasta ahora.

El pisito supuestamente tiene 70 metros, pero a mi se me antojan por lo menos 90. Supongo que será por el contraste.

Tiene tres habitaciones, de las cuales el Bixo y yo nos estamos disputando la más grande desde el principio. De momento he ganado yo y he instalado allí mi estudio, pero El Bixo no se rinde y con el único argumento de que no paso tiempo allí (cosa que es cierta, porque trabajo desde el salón, que es más cómodo), insiste cada día para que se lo cambie.

El cuarto de matrimonio mide lo justo para que quepa una cama de matrimonio y dos mesillas. Todo lo demás estorba el paso. Incluye, eso sí, un fantástico armario empotrado, diseñado a medida de... no sé de quién, pero no a la nuestra. Para llegar a la barra donde cuelgan las perchas tenemos que subirnos en algún sitio o jugar al lanzamiento de percha con efecto. Normalmente lo que hacemos es subirnos en el escalón del propio ropero. Un escalón también curioso e igualmente alto que, por cierto, te hace perder el cajón más bajo de cualquier cajonera interior.

El tercer cuarto es el que ha sufrido más modificaciones hasta la fecha. Es significativamente más pequeño que los otros dos, y no trae armario empotrado. Empezó siendo un trastero, luego se convirtió en el cuarto de invitados, luego en el cuarto de la plancha, y ahora es todas esas cosas a la vez más el estudio del Bixo.

El salón es... grande. Lo hemos llenado de trastos y muebles y sigue pareciendo medio vacío. Durante el primer mes dos cajas de cartón vacías que improvisó mi madre el día de la mudanza hacían las veces de mueble de la TV. Ahora hemos apañado un antiguo set de madera que le da un aire algo menos chabolista. Creo que lo primero que monté en el salón fue una pequeña estantería con los recuerdos y regalos de los distintos lugares del mundo donde una servidora o personas allegadas han tenido la suerte de estar. Pero el rey del salón es el acuario nuevo. Ya he conseguido estabilizar a la población, que sufrió un duro golpe a consecuencia de la enfermedad del punto blanco que se expandió entre sus habitantes, así que ahora luce en todo su esplendor.

Una orquídea que compramos de megaoferta lucha por hacerle competencia. Se mantenía medio qué, y cada vez que alguien la veía comentaba: "Ay, qué bonita. Pero no le eches mucha agua, que estas plantas con sólo pulverizarlas un poco por las hojas ya es bastante...". Así que yo no la regaba. Hasta que llegó alguien que exclamó: " ¡ Pero si está seca ! " y ni corta ni perezosa, desoyendo mis súplicas y ante mi estupefacción, le echó una taza entera de agua. Yo pensaba que le había dado el golpe de gracia pero, para mi sorpresa, al día siguiente me encontré a la orquídea con todas las flores totalmente abiertas. Ahora se me plantea la duda de empezar a regarla poco a poco como me aconsejaban al principio o esperar a que se poche un poco para volver a echarle otra taza de agua.
El balcón es muy útil para tirarse hacia abajo en momentos de desesperación . También lo hemos usado como zona de fumadores y para contener la emoción de Hugo ante algunas visitas. Después el Bixo le robó a un vecino la idea de poner una taquilla de plástico en la esquina para aprovechar el hueco. A mi me gustaría poner algunas plantas y estoy esperando que crezcan unas semillas que compré el otro día y que he plantado en un pequeño tiesto.

Tenemos dos baños. Uno es el que está ubicado dentro del dormitorio de matrimonio y otro el que llamamos "de invitados". El de matrimonio tiene las cosas monas que hemos ido acumulando a lo largo de los años: el juego de peine y espejo de madera tallada de Rusia, el juego de aceites y sales de yo no sé qué, velas de yo no sé cuando... y las toallas. Lo demás, como no cabe o desentona con el ambiente lo vamos poniendo en el baño "de invitados", con lo cual al final tenemos un baño bonito no muy práctico en el dormitorio y un baño atiborrado de cacharros y papel higiénico en el pasillo.

La cocina es el lugar más práctico de toda la casa. Tiene un tamaño intermedio, los muebles justos y montones de artilugios a medio camino entre el diseño y la funcionalidad que son mi debilidad. Curiosamente una de las cosas que más suele llamar la atención de la casa es una ristra de botes de plástico que me colgó mi padre en la pared con un sistema mitad invención suya, mitad idea originaria del Leroy Merlin, que permite aprovechar la parte de arriba de éstos a modo de repisa.

Otra de las cosas curiosas que tiene la cocina es que por las mañanas se escuchan revolotear y cantar a las golondrinas que han anidado en el tubo del termo anterior. Lo sé, los pájaros ensucian mucho y además el día menos pensado se me cae una golondrina en lo alto del microondas, pero no puedo evitar que me invada cierta paz interior cuando las veo revoloteando alrededor de los nidos o cuando las siento moverse en algún lugar del tubo del termo mientras preparo el café.

Lo peor: la casa es fría.

Por si alguna vez lo he dudado, ahora he tenido la oportunidad de sentir en mis propios pies hasta dónde llega la verdad de la expresión "frío como el mármol". Claro que la obsesión del Bixo por ventilar y por crear corrientes dentro del piso tampoco ayuda. Nuestra relación con las ventanas también es curiosa. El Bixo se pasa el día abriéndolas y yo cerrándolas.

Hugo es el rey del pasillo. Allí duerme y desde allí nos tiene controladas a las dos cuando estamos de acá para allá, pero la mayor parte del tiempo está en el salón, que es donde está acompañado, acaparando el calor del calentito.

Lo mejor: compartirlo contigo. Que al Hugo se le están dejando de notar las costillas, desde que lo tienes consentido con el queso. Que te hayas aficionado tanto a mirar a los peces que ahora detectas sus cambios de comportamiento antes que yo. Que no encuentre la forma de escribir el final de esta entrada sin parecer un anuncio de San Valentín. Mejor dejo una canción.




Se me cuidan.

5 comentarios:

Cita dijo...

Ahora sólo falta dar ese paso que hace que dejes de llamar a tu casa casa para empezar a llamarla hogar.

Besos

Cita

La_Esperada dijo...

Poquito a poco, poquito a poco, que aún está por ver qué sucede con la habitación grande...

Besos!

Malena dijo...

Q original xd! Me ha gustado muchooooo: el título y el contenido!!

Feliz semana y abz grandote!

La_Esperada dijo...

Hola Malena!

Firmé lo que me enviaste. Buena semana!

Besos!

Augusto dijo...

Apuesto a que vuestro salón es más grande que mi piso entero!

Me alegra veros bien :)

Amnistía Internacional