viernes, 29 de febrero de 2008

En la frontera

He visto a las mujeres más liberales e independientes agachar la cabeza por un hombre. No por cualquier hombre, sólo por el suyo. Mujeres que desprenden a su paso un magnetismo especial, a cuyos pies caen rendidos hombres y mujeres por igual, que nunca han dado cuentas a nadie, que presumían de no engancharse jamás, llegado el momento, encontrada la persona, las he visto enfundar su retórica, aparcar sus principios, cerrar la boca y cuadrarse ante su hombre.


La primera vez que fui testigo de un acontecimiento semejante no daba crédito a lo que veían mis ojos. Después la escena se ha ido repitiendo en otras personas, hasta hacerme llegar a la simplista conclusión de que cuánto más cañera es una mujer con los hombres, cuánto más se revela en la teoría, o de joven... más rendida a sus pies termina, o dicho en palabras de Ro: "to cae encima". Es una teoría que nunca me he parado a contrastar. Ahora tampoco voy a hacerlo.




Hoy soy yo la que se queda paralizada ante una palabra de esa persona. En momentos como estos me alegro de haber dejado, desde hace años, de decir frases que comiencen por un "yo nunca...". Afortunadamente para mi coherencia interna -que no sirve para nada, salvo para darme la sensación a mi misma de que soy la misma persona pensando que actuando- la mayoría de mis "nunca" van dentro de la frase "nunca digas de este agua no beberé... (que el camino es largo y aprieta la sed)". La segunda parte del refrán me la suelo ahorrar, por floja, pero es bonita, verdad?.


¿Por dónde íbamos?. Ah, sí: porque a mi también me pasa. Qué frase más reconfortante... para l@s que nos sentimos identificad@s con algo.


A veces yo suelto mi retórica, que no suele estar muy bien entrenada, pero que de vez en cuando la clavo, como si me hubieran dado cuerda. Desempolvo mis principios, mis necesidades y mis expectativas y se las planto a ella en fila, guardando la debida separación entre una y otra, para que las pueda apreciar en todo su esplendor. Y cuánto más irrebatible es mi argumento, cuánto mejor me queda el discurso, más se cierra ella en banda. Y más me desespero yo, más ganas de estrellarme (o de estrellarla, según el día) contra la pared me entran. Agotadas las palabras se hace el silencio y cada segundo que se prolonga parece abrir un poco más la tierra entre nosotras, y donde antes no había espacio, surge un profundo abismo que nos separa y que se refleja en un vacío más o menos de las mismas dimensiones dentro de mi pecho.


De pronto siento su abrazo, estrecha su cuerpo contra el mio y me susurra al oído: "Te quiero". No me suelta, y vuelve a repetirlo por si no la he escuchado bien, o más seguramente, por si dudo de sus palabras. Para entonces yo he dejado a un lado mis abrillantados argumentos y motivos. Sólo la escucho a ella, y a algo que se estremece dentro de mi y que me corta la respiración. En ese momento siento todo el influjo de su poder sobre mi y comprendo que estoy presa, no por los brazos que me estrechan, sino por la fuerza de mis propios sentimientos. Me digo a mi misma que es inútil toda resistencia: sé perfectamente que no podría negarle casi nada de lo que me pidiera cuando me abraza así.


Para suerte mía, y de mi psicoterapeuta, normalmente es mucho menos terca en sus acciones que en sus palabras. Y cuando llega el momento, lo que no ha podido admitir con palabras lo lleva a cabo mediante acciones. La partida queda en un empate técnico que se salda con una nueva victoria de la tolerancia.


- ¿Qué es lo máximo que has dado/entregado/hecho nunca por amor?.

Me preguntaron una vez en un juego de estos suicidas de "di toda la verdad o desnúdate o coge un coma etílico". Yo, que soy una de las personas más frioleras de este mundo y que tengo casi la misma facilidad para decir la verdad que para beber, respondí sin pestañear:

- Mi fidelidad.

Lo dije convencida, y aún hoy la exclusividad emocional y física hacia la misma persona me parece uno de los retos más difíciles de conseguir en una pareja estable. Sin embargo, quizás si volvieran a hacerme la misma pregunta no tendría tan clara mi respuesta.
Quizás diría lo mismo, o quizás tendría el valor para reconocer la verdad: lo difícil no es saber qué he hecho o haría por amor, lo difícil es saber qué no haría por ella.
Se me cuidan.

12 comentarios:

Syldavia dijo...

Ufff no tengo muy claro que yo pueda sentir algo asi por alguien alguna vez. Hasta el momento no me ha pasado. A mi tampoco me gusta lo de nunca (no conocia la segunda parte del refrán) pero lo veo dificil.
Debe ser muy grande sentirlo, te envidio un poco ;)y al mismo tiempo me da miedo.
Me encanta la foto :D

LaEsperada dijo...

¿Por qué no?. Yo creo que todo el mundo puede llegar a sentirlo, claro que sí. Sólo es cuestión de que se den las circunstancias adecuadas.
¿Crees en el destino?.

Tienes razón en lo que dices. Es muy grande sentirlo, como también es grande el miedo que acompaña a esa sensación de entrega. Miedo a dejar de tener el control, a que la cosa salga mal y te des de bruces contra el suelo.

Pero aunque el peligro de estrellarse es real, el viaje es tan agradable... y cansa tanto estar pendiente del timón todo el tiempo, que de vez en cuando no hay nada que apetezca más que ceder los mandos, dejarse llevar y deleitarnos con el paisaje.

Pd.- la vida da muchas vueltas, y como dicen por aquí, es larga, y sobre todo, sobre todo ancha...

Syldavia dijo...

Tienes razón en lo que dices de que la vida da muchas vueltas y todo eso. Yo si que he sentido el enamoramiento, ya sabes, ese del principio, que es precioso. Pero al final todo se desvanece.
Asi que nada, a disfrutarlo mientras dura ;)
Lo del destino... no se, creo que no hay nada escrito.

Anónimo dijo...

yo me encuentro dentro de ese grupo de mujeres???Por cierto, Mc sigue perdida..sabes algo de ella?

LaEsperada dijo...

Jajaja
No estaba pensado en ti cuando lo escribí, pero ahora que lo dices... creo que también puede aplicarse a ti... perfectamente, ¿no crees?.
De MC ni idea, no sé nada de ella desde la comida en tu casa.
Besos kanija!

Anónimo dijo...

vaya..y yo que me habia emocionado pensando que era la inspiracion para tu columna de hoy...aunque fuera.. por algo asi! ;)
En fin, otra vez sera. bs enana

LaEsperada dijo...

Jajaja
Ya te tocará.
Cuidate kanijita!
Besos

Anónimo dijo...

me ha gustado lo que has escrito..hace tiempo que no escribo nada de esto...o será que hace demasiado tiempo que no siento algo ni parecido...gracias a Dios llega ya la Primavera!
cuídate
marta

Anónimo dijo...

no desesperes, sara!actualizo hoy!tengo k poner a cargar la máquina de fotos porq kiero pasar una del finde y así hablo de lo k kiero hablar, aprovechando k las Elecciones están a la vuelta de la esquina...
hoy un tío me ha mirao mal por la calle porq, al teléfono cn carmen, he dicho: "si gana Rajoy la hemos cagao" jajaa puffff..voy a votar esta tarde..cn esto te digo k no bajo a sevilla este finde porq viene una amiga mia de italia (mery). Así q tendremos k esperar para las presentaciones en semana sta.iré a partir del jueves...tú vas a estar en sevilla??
besos
marta

LaEsperada dijo...

Hola!
En Semana Santa en principio estoy aquí, los primeros días los tengo libres pero si la lluvia lo permite y no hay ningún cambio de última hora estaré corriendo detrás de los pasos como una enana.
A partir del viernes santo termina la semana santa para mí, al menos en cuanto a cofradías se refiere.
Ya vamos concretando.
Besos

Anónimo dijo...

Psicoide!hasta el viernes detras de las figuritas?
Creo que gracias al divino y a las necesidades del servicio trabajo,tengo excusa inexcusable para librarme de ese via crucis dra.
Aqui te dejo algo:http://www.segundamano.es/vi/9579403.htm?ca=41_s&st=a
p.d.me he levantado para esto solo,en mi tb tu ejerces algo que solo lo controlas y lo desatas tu.
Me ha encantado tu escrito.
Bs amore

LaEsperada dijo...

Jajaja
Me despido de la S.S. en la madrugá nana, igual que todos los años, aunque normalmente el miercóles me lo suelo tomar de descanso, que hay que dosificarse.
El piso es la caña, me ha encantado, y más barato que el otro!. ¡Ya tenemos donde elegir!. Ahora a ahorrar, jajaja... qué triste. Bueno, el Sr. proveerá.
Qué guay verte por aquí.
TQ

Amnistía Internacional