viernes, 18 de enero de 2008

Gallardón se queda fuera

Ayer me quedé petrificada al leer la portada del ABC. Estaba en uno de los descansos de mi estudio matutino, entraba de nuevo a la parte más reservada de la biblioteca, donde no se escucha ni un alma, y de repente, un titular llama mi atención. Quizás llevada por un sentimiento de aislamiento con respecto al mundo, quizás impulsada por la voz de mi madre recriminándome cómo puedo considerarme una persona medinamente culta sin leer la prensa diaria, tengo una arraigada costumbre, casi compulsiva, que me lleva a leer los titulares de todos los períodicos que se cruzan por mi camino, independientemente del momento o del lugar donde me encuentre. Y hete ahí que estaba yo, con mi movil silenciado, caminando a buen ritmo en dirección a la sala donde estudio (me había tomado un descanso demasiado largo y la conciencia empujaba), cuando mis ojos leen: "Rajoy excluye a Gallardón de las listas por un órdago de Aguirre y el alcalde dejará la política tras el 9-M".
Tuve que dejar mi dolor de conciencia a un lado y seguir leyendo. Lo primero que sentí fue una ligera pero genuina pena. Aunque no comulgo con los ideales ni con el pensamiento del Sr. Alberto Gallardón, es cierto que pertenezco a esa parte de la izquierda que le tiene cierto aprecio. No me gusta lo que defiende, pero admiro el cómo lo defiende. Admiro su forma de hacer política, el respeto que muestra hacia su adversario. Creo que tiene mucho estilo y sabe lo que se hace. Características poco usuales en políticos, menos aún en la derecha. También me gusta de él su coraje, el que haya sido capaz de enfrentarse a la parte más extrema y por desgracia más poderosa también, del PP. Por eso no me gustó verlo, como él mismo explicó: "derrotado".



Inmediatamente después, la siguiente sensación que se me vino a la cabeza fue una sensación de asco, casi de vergüenza. Asco hacia la política, hacia los tejemanejes que hay dentro de un partido, que otra vez demostraban estar por encima de los ciudadanos que dice representar. ¿Cómo puede un partido político dejar fuera de juego, en plena campaña electoral, al político más valorado en las encuestas?. Me pareció una victoria de lo personal por encima de lo profesional, del miedo por encima de la integridad. Esa misma tarde escuché unas declaraciones del Sr. Mariano Rajoy afirmando que él no dependía de nadie, de nadie más que de los españoles, añadía después. "No dependo más que de unas personas que no conozco, y que tampoco ellas me conocen a mi". ¿Habrase visto una frase más desafortunada?. Desbanca hasta a los míticos 80 céntimos del café del Sr. Rodríguez Zapatero, que también se las traen.

1º) ¿Cómo puede fundamentar una decisión tan impopular en el deseo del pueblo?. No lo entiendo. No entra en mi mente.

2º) ¿Cómo que los españoles no lo conocemos?. Lleva una legislatura entera como jefe de la oposición, más (por no tener en cuenta su trayectoria política anterior, que es cierto, no todos tenemos que conocer) una campaña a la que se presentó como candidato al gobierno de este país. Quizás no lo conozcamos a nivel personal, pero a nivel político, que es de lo que se trata... ¿no lo conocemos?. ¿No conocemos sus ideas?. ¿No conocemos su forma de hacer política?. Porque si no lleva haciendo política y vida pública todo este tiempo, entonces que alguien me explique qué es lo que ha estado haciendo todo este tiempo. ¿O eso no vale?. ¿No hemos visto nada de usted todavía, Sr. Rajoy?. ¿Tiene algún tipo de as en la manga escondido, que está esperando a estar en el poder para hacerlo aparecer?. ¿O acaso se estaba refiriendo a un desconocimiento de carácter personal?. ¿Mezclando lo personal con lo profesional?. No sé cuál de las dos opciones me da más miedo: el as en la manga como político o el complejo de inferioridad como persona.

3º) Afirma no conocer a las personas a las que aspira a representar. La mejor carta de presentación, sin duda. Al menos lo admite, aunque sin darse cuenta, me temo. Después me enteré de que se defendía de unos rumores que veían la mano del Sr. Aznar detrás de esa decisión. Tiene su lógica la presunción, si tenemos en cuenta la abierta alianza que el ex-presidente guarda con la Sra. Esperanza Aguirre, y que su Sra. esposa, de confirmarse la dimisión del Sr. Gallardón, se quedaría en cabeza de lista para sucederlo en la alcaldía de Madrid. Pero eso son suposiciones, en las que ni entro ni salgo, y que para mi, personalmente, tampoco revisten de una especial importancia. Que la decisión haya sido tomada por la presión de una persona o por la de otra me es prácticamente indiferente.

La cuestión, a mi parecer al menos, es que se ha tomado una decisión que es un corte de mangas a una persona íntegra (con lo poco que abundan, me repito, lo sé, entre los políticos), al margen del pueblo y que para colmo aleja a la oposición más todavía de una postura ideológica ya no de centro, sino de derechas mínimamente moderada. Mi esperanza, y única emoción positiva en todo esto, es que como yo sean muchos los que se den cuenta y el PP con este acto no sólo se aleje del pueblo y de la derecha moderada, sino también de sus posibles votantes y de la victoria en las urnas.
Amen.

7 comentarios:

CJ dijo...

Realmente la política no es un tema que me apasione. No me gusta, no me interesa y no suelo hablar de ella. Sin embargo soy consciente de que, en el fondo y, a veces, no tan en el fondo, todo el política.

Creo que la decisión del sr. Rajoy de dejar fuera de las listas del Senado al sr. Ruiz Gallardón se debe a que su papel en la política como alcalde de Madrid es bueno y no quiere perderle.

Si yo tuviera una empresa y al frente de ella un buen gerente, haría todo lo posible por no perderle.

No me lo creo ni yo...me haces hablar de política!!

CJ dijo...

Por cierto, si sabías cuál era el opuesto de flexible, ¿para qué lo preguntas en mi blog? ¿Tiene, quizá, esa cuestión un sentido oculto? ¿Hace referencia a algo concreto, alguna característica personal de alguien? Porque puedo recordar comentarios acerca de la rigidez...Cuídate, besos

Anónimo dijo...

Y si habia muchas..por que no lo dices???El nombre de mi amiga es..
Por cierto, para ser de izquierdas, no le dedicas mucho tiempo-espacio a la derecha?

Marta dijo...

Gallardón es uno de los políticos de derechas que gusta tanto cm izquierdas cm a derecha..y eso queda comprobado.
Si Rajoy no le ha incluído habrá sido sólo por estrategia política. Dicen que es tan bueno que se hubiera quedado como líder del PP...y dentro del partido le tenían miedo. Me parece uno de los pocos políticos a los que considero persona. Me gustó desde que le ví.
A diferencia de Carmen, una vez solía hablar de política..evidente..porque es lo que he estudiado.

CJ dijo...

Ala!! vaya golpe bajo de anónimo, eh! Eso, eso, di el nombre de tu amiga...jaja

LaEsperada dijo...

A un buen gerente no se le humilla públicamente de esa forma, no crees?
La política no es algo ajeno a nuestras vidas, porque los señores diputados hacen las leyes, y a nadie se le ocurre ir por ahí diciendo: "a mi la ley no me interesa". Conozcas o no conozcas la ley, tienes el deber de acatarla. Pues la política es igual, te guste o no te guste, te influye desde los impuestos, lo que ganas, el tipo de contrato que tienes, si puedes pedir una beca en la unversidad, si tienes subvención para el alquiler, si entramos en guerra, si nos podemos casar o nos llevan a la cárcel.
Pd.- cómo está tu pierna? y tu ojo?
2pd.- sí, iba con segundas lo de la flexibilidad. Me hizo gracia (y me dio alegría) que dedicaras una entrada a esa fantástica cualidad.

La derecha y la izquierda son las dos caras de una misma moneda. El resultado de las elecciones depende tanto de una buena legislatura como de una buena oposición.

LaEsperada dijo...

La izquierda y la derecha son las dos caras de una misma moneda, al menos en nuestro país, que el voto está tan bipolarizado.
Tan importante es de cara a las elecciones lo que haga uno en el poder como el otro en la oposición, sobre todo a menos de dos meses del gran día.
Pd.- mi amiga se llamaba Elena, una compañera de facultad a la que yo siempre he tenido un aprecio especial.

Amnistía Internacional