miércoles, 26 de octubre de 2011

Nos llaman la generación perdida


Nos sitúan en algún lugar entre la generación del baby-boom y la actual generación ni-ni. Nos reconocen, con una mezcla de orgullo y tristeza, como la generación mejor preparada de la historia de España y la que menos opciones ha tenido, tiene y tendrá para acceder al mercado laboral y promocionarse dentro del mismo.




A pesar de tener muchos años de vida activa por delante, a la mayoría no nos salen las cuentas para poder cotizar lo suficiente como para optar a una pensión de jubilación en un futuro. Entre la distribución de la pirámide poblacional, la saturación del mercado laboral, las políticas potenciadoras de la precariedad laboral y las crisis económicas, nos han quedado pocas opciones y, lo que es peor, no parece que el paso del tiempo nos vaya a dar alguna ventaja sobre las generaciones posteriores, más bien al contrario.




Para nuestro sistema, donde lo que prima es la producción, el capitalismo y los beneficios, esta generación no puede tener otro calificativo más adecuado que el de "perdida".

No sé a mis contemporáneos, pero a mi se me revuelven las tripas cada vez que alguien se refiere a mi, a toda una generación, como si fuéramos un error de cálculo, un mal resultado de una operación financiera.


Somos hij@s de la transición política, hemos mamado la democracia desde tan pequeños como para no vivir atemorizados, pero no tenemos la dictadura tan lejos como para olvidar los efectos de la represión.


Somos los últimos niños y niñas de la E.G.B., lo cual quiere decir que no sabemos los nombres de los Reyes Godos de memoria, pero conocemos las culturas y los fenómenos más relevantes de nuestra historia. Hemos accedido masivamente a la Universidad y la mayoría no hemos dejado de estudiar desde entonces.

De niños aprendimos a escribir con lápiz y papel y de adultos a abreviar las palabras para comunicarnos en sms de menos de 160 caracteres.



A pesar de haber sobrevivido a una infancia sin Internet hemos integrado las redes sociales en nuestra vida diaria y ahora los empleamos como forma de expresarnos y de comunicarnos.

Encabezamos las manifestaciones y el movimiento del 15-M de forma pacífica. Muchos aún votamos. Y algunos, los menos, aún mantenemos una esperanza tan antigua como nuestra historia, la de hacer de este mundo un lugar mejor para vivir.


Más allá de la evidente falta de gusto que supone tratar a las personas como meras máquinas a las que categorizar en términos de productividad y eficiencia; más allá de su estrechez de miras y por su puesto de su falta de sensibilidad para con los individuos que conformamos esa generación...

Estimados sociólogos, periodistas y economistas, creo en la elaboración de su teoría alguien olvidó un pequeño detalle: no se puede dar por perdida a una generación que sigue viva.

Seguimos en la lucha.

6 comentarios:

volboretinha dijo...

Nada que añadir...simplemente genial. bicos

Laesperada dijo...

Asias! ;)

TORO SALVAJE dijo...

Una radiografía perfecta.
A seguir luchando.
No queda otra.

Besos.

Anónimo dijo...

Lo he colgado en mi pagina de Facebook, con tu nombre y primer apellido, para que sepan que no es mio y te he etiquetado. Espero que no te importe..Si no, lo quito.
Me encanta como escribes, te lo he dicho miles de veces, pero ahí va de nuevo.

La_Esperada dijo...

Gracias Toro. Tienes razón, no queda otra.

Claro que no me importa, anónimo, al contrario, es un honor :)

Besos!

Cita dijo...

Y mas perdía que un pedo en un jacuzzi nena. jejeje
Besitos de disculpa por la ausencia
Cita

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