domingo, 6 de febrero de 2011

Sonrisa idiota


De un tiempo a esta parte me vengo notando el organismo raro. Como si me encontrara de forma casi permanente bajo los efectos de alguna droga psicotrópica, me ha brotado una sonrisa idiota en la cara que, desafiando las leyes de la naturaleza, se resiste a abandonarme.


Quizás sea por el verde que crece tras los pisos. O por poder dormir por las noches sin escuchar a adolescentes, universitarios y demás almas de la noche vociferar, hacer como que cantan, reírse no se sabe muy bien de qué o tropezarse con las botellas vacías y demás restos de su propio festín que aún lucen esparcidos por las aceras.


A lo mejor es por la novedad de tener espacio para expandir mi diógenes congénito. Por lo bonito y entretenido que queda el acuario y sus habitantes en el salón.

¿ Y qué me decís de la posibilidad de disponer de tiempo libre para dedicar a mis nobles aficiones y a mis ilegales vicios ? De la maravilla de haber empezado a recuperar mi maltrecha vida social...


Seguramente será una exquisita combinación de factores. O puede que el solo rumor de la primavera acercándose, con las primeras tardes de café al solecito, sea más que suficiente para activar hasta la última endorfina de mi cuerpo.

Quizás este estado de optimismo temerario no tenga nada que ver con el hecho de que Ella se haya venido a vivir conmigo.


Se me cuidan.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta.

Mirta P. Brisa dijo...

Enhorabuena. No sabía que os habíais ido a vivir juntas. Sí, señora, todo sonaba a amor.

La_Esperada dijo...

:D

Cita dijo...

Pues yo me temo que ese estado de optimismo temerario se debe precisamente a eso. No sé por qué.

Besos

Cita

Amnistía Internacional