viernes, 12 de marzo de 2010

Vivir en la frontera I



Con cierta frecuencia la primera bofetada, el primer empujón que marca el inicio del maltrato físico en la pareja (me estoy refiriendo aquí al del hombre sobre la mujer, que si bien no es el único, es el más frecuente) tiene lugar cuando la mujer se encuentra embarazada de su primer hijo.


¿Por qué entonces ?. Hay dos tipos de teorías, que seguramente se complementan.


La primera sostiene que es entonces cuando el hombre se siente más seguro, cuándo siente que ella está "atada" a él de por vida. Esta teoría adquiere un peso más importante si tenemos en cuenta otros de los momentos en los que es común que comience el maltrato físico: tras la boda o tras el nacimiento del primer hijo.


La otra teoría es de corte un poco más psicoanalítico, y defiende que ocurre durante el embarazo y tras el nacimiento del primer hijo porque son los momentos en los que el hombre se siente amenazado ante la aparición de otra persona que acapara gran parte de la atención de su esposa/pareja, que hasta entonces él gozaba casi en exclusiva.


Pero las personas no pasan del abrazo a la bofetada de un día para otro. Los hombres tampoco. Por mucho que las mujeres se embaracen. Entre los besos del principio y la primera agresión física hay una serie de acontecimientos, un mar de pequeños detalles y algunas gotas de grandes acontecimientos, que van configurando los cimientos del montículo sobre el que más tarde se alzará el hombre para agredir a la mujer, a su mujer.


Si a tí hoy te preguntan si seguirías con un hombre que de pronto te empieza a pegar seguro que dirías que no. Igual que hubieran respondido las mujeres maltratadas antes de serlo. Tú no lo aguantarías. Ellas tampoco. La respuesta es correcta. La inmensa mayoría de las personas, saldrían corriendo. Es la pregunta la que está mal planteada.


Hace años que pasó a la fama aquel sapo que en unos supuestos experimientos saltaba instantáneamente fuera de la olla si lo echaban en agua hirviendo, pero permanecía inmovil cociéndose si el agua alcanzaba la misma temperatura lentamente, subiendo un grado cada vez.


(...) Continuará...

7 comentarios:

Malena dijo...

Antes de irme al hospital, te deseo "Momentos Dulces", este fín de semana, mi niña, y quiero decirte q he leído tu post,
y he empatizado con él...

Pq recordé q un día decidí no ser "sapo" ¡Nunca Más!

Besos y Abrazos!

Te Quiere,

Male.

Jauroles dijo...

Delicado tema tratas, siempre viene bien la máxima información sobre temas así. Seguiré leyendo.

Desde aquí, por supuesto, condeno todo tipo de maltrato.

Saludos.

CJ dijo...

Para que poco debate dan mis comentarios, no? Lástima!

La_Esperada dijo...

Me alegra que te dieras cuenta a tiempo.

Buen fin de semana.

Besos!

La_Esperada dijo...

Sí que es delicado, Jauroles, porque ocurre, normalmente, en la intimidad, dentro de las paredes de las casas, y porque están involucrados sentimientos muy profundos.

A CJ:
¿Tú crees?. ¿O es irónico?.

Besos!

Mirta dijo...

Muy curiosa la comparación con el sapo..seguro que no hay otra manera de explicarlo.
A mí este tema me aturde; incluso me da miedo y estoy empezando a perder la confianza en los hombres - si es q alguna vez la tuve - y en las personas en general. Es increíble cómo crees q conoces a una persona y cómo te sorprende

La_Esperada dijo...

¿ Y eso ?. ¿Estás perdiendo la fé en la humanidad?.

Yo creo que se puede llegar a conocer muy bien a alguien, pero que esa persona siempre puede sorprendernos... hay tantas situaciones distintas en la vida, que es muy peligroso generalizar.

Un beso!

Amnistía Internacional