lunes, 18 de enero de 2010

Arcachón, Poitiers y La Celle-Saint-Avant

(... viene de "Trastero")



" Aquella tarde fuimos al pueblo de Arcachón, que a excepción de sus casitas de muñecas con el nombre puesto con letras caligráficas y una playa-puerto, tampoco tenía nada especial. Bueno, a excepción de eso y de las ostras que, según mis padres, eran de degustación y compra obligada. Después hicimos una visita relámpago a Poitiers, una ciudad plagada de reliquias arquitectónicas medievales que no tuvimos lugar de ver por dentro, salvo su catedral (una maravilla). Yo me quedé con ganas de haber paseado tranquilamente por sus calles y fotografiado un montón de edificios chulísimos que veíamos de pasada desde el cristal churreteado de la caravana.

El final de la tarde y buena parte de la noche lo pasamos dando vueltas y vueltas por las calles y carreteras de aquella limpia y tranquila Francia, que no se caracteriza por la claridad de sus indicaciones precisamente.


Mi hermana me refirió el nombre de otra película de miedo: "Dead End", al sentirse de nuevo identificada con sus protagonistas, una familia que va en un coche por una carretera estrecha y oscura que parece no acabar nunca, a la que vuelven una y otra vez sin poder evitarlo y en la que le van pasando cosas. A petición mía, se abstuvo de describir qué tipo de cosas eran las que sufrían.


Finalmente tuvimos que dejar la caravana, con nosotros dentro, claro, en un ladito de un campo de baloncesto, donde disfrutamos de una noche reparadora en la que pudimosrecuperarnos de los estragos del día de relax, antes de partir rumbo a Chartres.

Por el camino pasamos por varios pueblos, en los que mi madre no puede evitar llamarnos la atención para que nos fijemos en sus flores sobre las barandas de las puertas, en sus balcones o en cualquier otro detalle, ya sea natural oo artificial, que nos recuerde que estamos en Francia.

Cada 5 ó 10 minutos mi padre entra en éxtasis: "Sin ruidos, sin gente chillando, sin papeles en el suelo..."

Uno de los pueblos que atravesamos fue La Celle-Saint-Avant, donde por lo visto nació Descartes. Cosa que personalmente no me parece algo que celebrar, teniendo en cuenta que ese señor devolvió a la filosofía la idea del dualismo y se las ingenió para otorgar credibilidad a la Iglesia en un momento en que la filosofía y la ciencia empezaban a apuntar hacia el empirismo bajo el lema de "tábula rasa" ".


Se me cuidan.

2 comentarios:

Cita dijo...

A mi ese señor tampoco me parece digno de mención.

Mi hermano también tiene esa fea mania de ponerse en lo malo y hacer comentarios que me inquietan en segun qué situaciones!!! como son!!! jejeje

Besitos

Cita

La_Esperada dijo...

Jajaja a qué sí?

Amnistía Internacional