viernes, 9 de mayo de 2008

31 horas

En estos días he pasado unas de las 24 horas más intensas de mi corta existencia. Digo en estos días, porque aunque en realidad sólo han sido 31 horas, tengo que echar mano del calendario para darme cuenta de que sólo ha pasado un día. No es que transcurrido especialmente lento, es que los acontecimientos se han sucedido tan rápido, en tan corto espacio de tiempo, que la mente no está acostumbrada a asimilar tantos cambios en tan pocas horas. Sucede al contrario que con los años -una vez que cumples cierta edad-, que como tu vida cambia sustancialmente poco (en el mejor de los casos, y siempre en comparación a lo que cambia durante la niñez y la adolescencia), te parece increible que hayan pasado tantos años.
El cronómetro se activó poco después de las 6 de la tarde de ayer. Mientras daba el taller de formación de agentes de salud, en un intermedio, me da por mirar el móvil. Normalmente lo silencio (los silencio) antes de empezar y no vuelvo a echarles cuenta hasta que termina la sesión, pero aquel día rompí la rutina. El movil estaba vibrando mucho. Descubro varios mensajes, de distintos remitentes, y empiezo a leer. Abrí y respondí primero al de mi pareja, aún ajena a la tormenta. El segundo y el tercero eran de diferentes personas, pero los dos estaban relacionados. Sitel, la empresa para la que hasta ese día trabajaba, acababa la campaña para vodafone... este mismo mes. Yo y las 800 (900?, 1000?) personas que componíamos la plantilla teníamos nuestros días de contrato contados (y tanto) allí. A la puta calle. Había estallado la bomba. Y a mi se me acababa de caer el mundo encima.



No tenía ningún espejo cerca, pero sé que la cara se me descompuso. En aquel momento, con un grupo esperando para continuar con la dinámica, recordé la anécdota que tantas veces me contó mi padre sobre aquel famoso humorista. No se me venía a la cabeza su nombre, pero sí las palabras de mi padre:
"Era un gran profesional. Cuentan que un día, en el intermedio de una función, le comunicaron la noticia de que su mujer (creo que era su mujer, puede ser que fuese otro ser querido), que seguramente estaba enferma ya, acababa de fallecer. Y Fulanito (o Charles Chaplin o vete tú a saber quién era) en vez de abandonar lo que estaba haciendo, siguió con la función. Dicen que en un momento dado alguna lágrima resbaló por sus mejillas, pero era tan buen profesional, que hizo que pareciera parte del espectáculo, y consiguió que la gente riera hasta el final de la función..."
Tomé aire profundamente, me acordé de aquel payaso anónimo y trate de apartar de mi mente la noticia. Tomé conciencia de cómo se me descompuso el semblante por el esfuerzo que tuve que hacer para recuperar el que tenía antes. No sé cómo lo hice, pero sé que al traspasar el umbral de la puerta del aula, aquellos mensajes, y todo lo que significaban, se habían quedado fuera.
Conseguí tomar de nuevo el ritmo del taller y disfruté de una de las mejores sesiones que he tenido nunca, con un grupo al que en muy poco tiempo he tomado bastante cariño. Hicimos bromas, nos despedimos con intención de volver a vernos, y al quedarme sola pasé a la acción.
"Teleperformance y qualytel se están rifando la campaña". ¿Una luz de esperanza?. Llamé a una mis compis. No me cogía el teléfono. Llamé a otra, me confirmó la noticia. El cierre era inminente... ¿y ahora qué vamos a hacer?. Aquella noche yo no trabajaba, era mi día de descanso. Ella sí. Prometió mantenerme informada.



Cogí el coche y conduje a trompicones, con la misma prisa por llegar a casa y poder pensar con tranquilidad, como por contestar -casi compulsivamente- a los mensajes que me iban llegando. La primera parada era la casa de mis padres. Tenía que devolver el portatil que mi padre me había prestado para la presentación. Ellos serían de los primeros en enterarse. Pero por el camino el teléfono no dejó de sonar. No todas las llamadas estaban relacionadas con el fin de campaña, pero aproveché para ir diciendo a todo el que me llamaba que si se enteraban de algún trabajo, me lo dijeran. Estaba volviendo al mercado laboral. Flash back de una de las épocas más duras de mi vida.
En estas, un mensaje de mi pareja: "¿cómo estás?".
Me costó responderle. No me había parado a pensar en cómo estaba, no había tenido tiempo para eso.
Me arrepentí de comunicarles la noticia a mis padres tan pronto como me di cuenta de que las palabras de aliento que proferían no estaban relacionadas con mi verdadero estado de ánimo:
"Tú tranquila, no pierdas la calma".
"No te agobies".
Y yo no estaba ni nerviosa ni agobiada... todavía. Pero ellos sí. Cuando comprendí el error era demasiado tarde para dar marcha atrás. Les dije que no se preocuparan, que todo se arreglaría, y tuve el segundo flash back de la tarde.
Estaba claro que aquel no era el sitio más idóneo para pensar. Necesitaba volver evaluar la nueva situación y volver a establecer prioridades. Antes de actuar, tendría que decidir cuál iba a ser el objetivo y de qué podría prescindir con más facilidad. Porque sin ese trabajo no podía mantener ni el piso ni Medina. Necesitaba encontrar un trabajo rápido, o tendría que renunciar a uno de los dos. Pero encontrar un trabajo en esas mismas condiciones, en ese mismo turno... era altamente improbable... seguramente tendría que cogerlo o de mañana o de tarde. Y tendría que dejar o lo que hago por las mañanas, o lo que hago por las tardes... y los condicionales se sucedían a un ritmo vertiginoso.
Me fuí a casa. Al piso, ese pequeño espacio (bueno, no tan pequeño, es perfecto) donde me siento segura y he llegado a identificar como mi hogar.
Mi hermana aún no estaba. Me serví un colacao, no sin algo de fatiga, y me obligué a tomármelo mientras buceaba por las páginas de búsqueda de empleo de internet. Lo primero era encontrar otro trabajo, lo más parecido posible a éste. Me inscribí a 18 ofertas de empleo. Entre medias, intercambié mensajes con mi pareja, me desahogué con mi hermana, que llegó pronto, y volví a hablar otras tantas veces por teléfono.
No tuve apetito para cenar. Tampoco mucho tiempo. A las 11 de la noche había quedado en Bollullos. Por el camino, el móvil otra vez empezó a quemar. Nuevas noticias caían a cuentagotas:
- iban a intentar reubicar a parte de la plantilla.
- mañana la supervisora hablaría con nosotros para exponernos la situación y las distintasopciones.
- otra empresa reabsorvería al 90% de la plantilla.
- nuestra empresa nos iba a proponer otros puestos, pero de venta.
- estamos sin llamadas.


- esto parece la última cena.
- quizás mañana fuera el último día de trabajo.
- quizás mañana no llegásemos ni siquiera a trabajar mañana.
Mi pareja sale a mi encuentro. Trata de distraerme, pero esa noche mis pensamientos están en la plataforma. Otro trabajo encontraría, o podría subsistir con el paro y los extras que tengo ahora, de alguna u otra forma saldría para adelante... pero vf se acababa. La gente, mis compañeros, aquel edificio que tantos momentos, en su mayoría buenos, me había dado... mi primer trabajo "estable" y con cotización a la seguridad social, mi medio de subsistencia, mi lugar de desconexión y pequeño trampolín que me permitía dedicarme a lo que realmente me gustaba... se acababa.
Lo peor, le confesaba al bixo, es que mañana es jueves. Un maratoniano y agotador jueves como cualquier otro. Y no podría ni sentarme hasta que entrara esa noche a trabajar... si es que entraba.

ES TARDE. FIN DE LA PRIMERA PARTE

SE ME CUIDAN.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

como andas???ya ayer me pareciste muyyy tranquila para como se supone, deberias estar.Sabes que estoy aqui.si necesitas algo... charlita este finde con mc?bsos

Anónimo dijo...

Vaya! Como va la cosa? Mas calmada? Besos, te pienso. CJ

LaEsperada dijo...

Muchas gracias.
La historia no acaba ahí, es muy larga, pero de momento parece que las perspectivas mejoran.
Toy fatal de tiempo, además me he pedido un par de días pa la mudanza y quiero aprovechar para comprar algo (mueble). A ver si puede ser. Ya he cogido las medidas. Todas. Creo.
Qué más. Eso. Si tengo hueco os pego un toque. Supongo que en algún momento tendré que tomarme un descansito, pero no sé cuando será.
Bueno chicas un beso muy grande. Os quiero. A ver si termino la segunda part y llego a los agradecimientos.
Cuidaros mucho.
Yo también estoy por aquí, para lo que necesiteis.
Saionara babies.

Anónimo dijo...

y hoy ya es viernes.. Espero que todo se resuelva. Es jodido que lo que era seguro de pronto no lo sea, pero no hace falta que te diga, Sara, que al final las cosas se resuelven..antes o después se resuelven.
un besito
marta

Anónimo dijo...

Bueno, si te sirve de algo mi experiencia, la mayoría de las veces no es para tanto.
Y, cuando sí lo es, lo normal es que seas capaz de encontrar una solución.
A todo esto, qué es eso de Medina???
Ánimo guapa. Besos.
Lupe.

Anónimo dijo...

Sara!!toy preocupà por tí!!cm se han solucionao las cosas al final??
marta

LaEsperada dijo...

Os cuento en el post...
(es que no he podido parar, niña)
Besos!

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LaEsperada dijo...

Paka que se te ha quedao cogío el dedo...!!!!
Te contesto vía sms.

A Lupe:
Bueno, por algún lado amanecerá.
¿Medina? :) La presentaremos en breve :)

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Se que dije que no lo iba a decir mas,pero me encanta.......

Anónimo dijo...

amore ya me desconecto y limpio memoria en el pc.
mañana nos vemos.
descansa.
tk
y piensa lo del sofa,es ke es monisimo,a que si?

LaEsperada dijo...

Ainss...
Has visto el estampado naranja? Es alegre, tía...
La que me queda a mí de sofás...

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